Sawabona , comparto este bello texto enviado por una amiga

Imagina… la evolución de las relaciones afectivas y la transformación del concepto de amar. Imagina… una relación basada en la individualidad, en el respeto, en la alegría y placer por estar juntos. Imagina que no hay una dependencia del otro, en la que uno responsabiliza a su pareja de su bienestar.

Imagina…que la idea nacida con el romanticismo, de que una persona sea el remedio para nuestra felicidad, estuviera llamada a desaparecer. Esa idea del amor romántico que se fundamenta en que somos una parte y necesitamos encontrar nuestra otra mitad para sentirnos completos. Ese proceso de despersonalización en el que, a menudo, uno abandona sus características, para amalgamarse al proyecto del otro.

Imagina… una palabra de orden nueva para este siglo: asociación. Cambiar el amor de necesidad, por el amor del deseo: querer y disfrutar de una buena compañía, pero sin dependencia. Imagina perder el miedo a estar solo y aprender a vivir mejor consigo mismo. Darte cuenta de que te sientes parte, pero que eres un entero; y que la persona con quien se establece ese vínculo, también lo sienta en igual proporción. La aproximación de dos enteros, y no a la unión de dos mitades. No hay príncipes azules o rosas, ni salvadores de nada ni nadie, seremos solamente compañeros de viaje.

Imagina… el amor de dos personas enteras como el bien más saludable; el abrigo, el placer de la compañía y el respeto por el ser amado. Imagina… que las relaciones de dominación y de concesiones exageradas son cosas del pasado. Cada cerebro es único; nuestro modo de pensar y actuar no sirve de referencia para evaluar a nadie. Muchas veces pensamos que el otro es nuestra alma gemela y, en verdad, lo que hacemos es inventarlo a nuestro gusto.

Imagina… la era de la individualidad, que no tendrá nada que ver con el egoísmo. El egoísta no tiene energía propia, se alimenta de la energía de los demás, sea material o moral. Imagina… una nueva forma de amar, con un nuevo aspecto y un nuevo significado; donde la soledad se disfruta; donde una óptima relación afectiva, será muy parecido a estar solo; donde nadie exige nada de nadie… y ambos crecen. Donde estar solo no será motivo de pena o vergüenza, sino dignidad… una soledad buscada, para establecer un diálogo interno y descubrir la fuerza personal. En la soledad, el individuo entiende que la armonía y la paz de espíritu sólo se pueden encontrar dentro de uno mismo, y no a partir de los demás. Con esta percepción, te vuelves menos crítico y más comprensivo con las diferencias, respetando la forma de ser de cada uno. No siempre es suficiente ser perdonado por alguien. Algunas veces hay que aprender a perdonarse a si mismo…

En el sur de África existen términos para expresar esta forma de entender; “Sawabona” implica respeto y reconocimiento personal hacia los valores del otro: – “yo te respeto, yo te valoro, tú eres importante para mi”-; y cuando el sentimiento es correspondido, se responde: “SHIKOBA” (“Entonces yo existo para ti”).

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