Jean Shinoda Bolen desde su libro Las Brujas no se quejan LAS ANCIANAS SON ATREVIDAS


mARAVILLOSO, SOS UNA GENIA jEAN!!!

Una anciana es una mujer madura con entusiasmo, pasiones y alma. Si aspiras a ser una de ellas, has de sa­ber que el secreto está en ti misma, siempre y cuando la mente, el corazón y el cuerpo todavía sigan funcionan­do razonablemente bien, y por tu parte valores el hecho de estar viva. Hablando en sentido metafórico, las tres fases lunares (creciente, llena y menguante), las tres fa­ses de la diosa antigua (doncella, madre y anciana) y los tres indicadores biológicos de la menarquia, la menstruación y la menopausia, dividen la vida de las mujeres como si se tratara de una obra de teatro en tres actos. Hemos llegado, pues, al tercer acto, y el telón ba­jará cuando éste finalice. En el tercer acto quizá trate­mos de enhebrar el significado de las anteriores etapas de nuestra vida, y con ello nos encontremos absortas en algo nuevo. Alcanzamos conclusiones y desenlaces; unas puertas se cierran, pero otras se abren. Sin tener en cuenta los detalles más concretos, lo que da sabor a la vida es estar profundamente implicada en ella.

Puede que seas una anciana atrevida que ha descu­bierto la riqueza de la soledad y puede que disfrutes de una vida y un espacio propios, sabiendo que sólo tienes que agradarte a ti misma. A lo mejor eres una anciana atrevida, dispuesta a abrir tu hogar y tu corazón a mu­chísimas personas, y cuya vida incluso podría erigirse en pilar central de la actividad de una comunidad. Qui­zá seas una mujer de edad avanzada y atrevida que ha encontrado un amante más joven. Igual estás casada con la persona adecuada (“adecuada” respecto a tu ma­nera de ser y a lo que deseas de la vida). Podría ser que contemplaras el mundo desde la perspectiva de una tu­rista, una peregrina o una voluntaria de una ONG. Es posible que te dediques a leer y aprender acerca de todo aquello que te interesa conocer.

Quizá seas una activista que trabaja para conseguir mejorar un poco el mundo. Tal vez te encuentras en una fase creativa de la vida, o bien te encanta pasar el rato con tus nietos, o no, claro (lo cual dependerá mucho de cómo sean ellos, y de como seas tú también).

Otros pensarán (e incluyo a tus nietos) que estás fuera de lugar y que eres caprichosa o excéntrica por­que puedes mostrarte auténtica y no te conformas con el estereotipo que, según ellos, tiene que regir “a una mujer cabal de tu edad”. Es posible, por otro lado, que descubras que te has convertido en el modelo inespera­do que inspira a mujeres más jóvenes que tú, cuyas madres sí que encajan con ese estereotipo.

Cuando escribí Las diosas de la mujer madura: ar­quetipos femeninos a partir de los cincuenta, era muy consciente de que “anciana” no era una palabra con­vencional que pudieran aceptar las mujeres que pasa­ban de los cincuenta. “Mujer madura”, sin embargo, ya sonaba diferente. La yuxtaposición de estas dos pala­bras parecía tanto una contradicción, en lo relativo a sus términos, como una feliz posibilidad; “seca y vie­ja”, a fin de cuentas, eran los adjetivos más habituales asociados a “anciana”.

“Madura”, en cambio, nos trae a la mente metáforas que tienen que ver con la humedad y la jugosidad. El significado positivo de la palabra “madurez” implica placer. Es como decir que la mujer que la posee está conectada a una fuente de electricidad o energía, o bien que tiene la capacidad de provocar que determinadas cosas ocurran. Lo que en verdad nos revitaliza es el amor incondicional, que es la única fuente de energía que jamás se agota; al contrario, cuanto más entregue­mos, con mayor cantidad contaremos.

En la naturaleza, la vitalidad (el estar vivo) signifi­ca que existe una fuente de agua que alimenta un nue­vo crecimiento y conserva la vida, que es húmeda. La humedad metafórica y el fluir, tanto para la salud físi­ca como para el bienestar emocional, también son esenciales. Los sentimientos genuinos y su expresión sin trabas son húmedos. En períodos de dolor, las lá­grimas de pesar fluyen. En la risa y la alegría desinhi­bidas, las lágrimas fluyen. Implicarse en la vida y comprometerse con ella es una proposición madura.

Cada mujer madura recurre a una fuente o a un acuífero profundo lleno de significado que se halla en su mente.

Fuente: Jean Shinoda Bolen – Las Brujas no se quejan

Jean Shinoda Bolen desde su libro Las Brujas no se quejan, nos invita y nos recuerda que el camino interior nunca se termina y que cada etapa de la vida tiene su aventura, su mística, es nuestro el trabajo día a día seguir alimentado el profundo deseo, la conexión con lo esencial de cada y fluir con el ritmo de nuestros corazones. Te invito a que lo hagamos juntas desde el Circulo de Mujeres “Nosotras que nos Queremos Tanto”.

Publicado por

senderosalalma

psicologa con orientacion transpersonal, Formadora y facilitadora de Nuevas Constelaciones, Terapeuta Energética

9 comentarios en “Jean Shinoda Bolen desde su libro Las Brujas no se quejan LAS ANCIANAS SON ATREVIDAS”

    1. Te expreso lo mismo que puse en el comentario anterior, y de eso se trata de nutrirnos y aprender que no se acaba la vida despues delos 40, recien empieza!!! ja ja, cumplí 49 y gracias a este conocimiento que llegó en un momento clave de mi vida…me siento llena de vitalidad y hac etiempo que dejé de quejarme, un abrazo!

  1. Me gustó mucho leer tus palabras. Es verdad lo que decís. Me pasa que estoy picando los 40 y muchas veces me encuentro con esas situaciones en las que te dicen: -Ya no tenés edad para eso, por ejemplo por subirme a esas cuerdas elásticas en un parque de diversiones, para saltar!!!
    O mis compañeras de trabajo me dicen: No te imagino como ama de casa!!
    Y sí, soy todo, ama de casa, maestra, pero todavía me gusta jugar.Y si perdiera eso me sentiría muerta… Y que no se confunda con querer parecer joven por siempre, no es algo de imágen.
    Saludos desde Santa Fe. Tania.

    1. Shinoda Bolen es lo mejor que le pasó a la psicología y a la espiritualidad femenina, desde su saber y su valentía, permitió que la smujeres recuperaramos un conocimiento guardado, reprimido, nos devuelve la magia y la posibilidad de sentirnos plenas toda la vida, te recomiendo las diosas de cada mujer y las diosas maduras, es una guía impecable para compartir, sanar y recuperar nuestra verdadera femineidad. Un abrazo Tania!

  2. También recomiendo el libro sobre las diosas maduras de Bolen, sobre todo para quienes resuenan con los arquetipos y la mitología griega.
    Las brujas no se quejan es un compendio excelente para deshacer un “programa” q tenemos las féminas, rehacer el lenguaje interno de la “ancianidad” occidental es una grata tarea y un legado para nuestras descendientes, tamb para los muchachos, pero bueno, empecemos x las chicas, para q el trabajo no sea abrumador, jajaja

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